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Comunicado de Faunacción sobre la situación del oso del Parque Ecológico Chipinque en Monterrey

El mal manejo de Áreas Naturales Protegidas y la urbanización podrían poner en peligro la supervivencia del oso

 

Ciudad de México, 24 de julio de 2020

Después del incidente causado por senderistas en Chipinque, que al encontrarse con un oso negro (Ursus americanus) macho de seis años de edad, decidieron tomarse una selfie que se volvió viral, las autoridades tanto del parque Chipinque como el director de Parques y Vida Silvestre de Nuevo León, Gustavo Treviño Villareal, tomaron la decisión de enviar al oso a un zoológico argumentando que no era la primera ocasión que este oso se acercaba “amistosamente” a visitantes de dicho parque y que acciones anteriores como reubicarlo en otro territorio habían fallado.

Esto desató polémica e inconformidad entre expertos en materia de conservación de la biodiversidad en México, activistas antiespecistas y en la sociedad civil de Monterrey, Nuevo León. Así que una campaña en Change.org fue iniciada para impedir que el oso fuera enviado a un zoológico.

Como resultado, se logró la recapacitación de las autoridades ambientales de dicha localidad y se acordó que el oso en cuestión sería enviado a uno de los santuarios más prestigiosos para grandes carnívoros en Denver, Colorado en Estados Unidos, después de permanecer transitoriamente con la Fundación Invictus en Pachuca, donde el oso sería valorado médicamente y pasaría por el proceso de cuarentena necesario antes de viajar al santuario donde sería REHABILITADO y, posteriormente, LIBERADO en su hábitat natural.

Sin embargo, hoy 24 de julio de 2020, se toma la decisión de capturar al oso en Chipinque para ser reubicado, nuevamente, en otra zona del Parque Nacional Cumbres, esto a cargo de PROFEPA.

En Faunacción, condenamos expresamente esta decisión, ya que a pesar de que abogamos por la protección y respeto hacia los animales no humanos silvestres y su permanencia en su hábitat, entendemos que la situación que aqueja a este oso es de una índole particular y que la mejor opción para su supervivencia es su traslado a EUA para posteriormente ser liberado.

Se debe entender la situación particular de este oso y del área natural en cuestión, así como la problemática que desde siempre ha aquejado a las Áreas Naturales Protegidas (ANP) de México y su mal manejo, lo que las ha dejado a merced de la urbanización, industria e invasión humana poniendo en peligro la supervivencia de la fauna.


El parque ecológico Chipinque es una zona dentro del Parque Nacional Cumbres en Monterrey Nuevo León, pertenece a iniciativa privada y cuenta con un hotel, cabañas y viviendas prácticamente a minutos de distancia de este. Esto, en consecuencia, ha impacto a la fauna de manera que su territorio no solo se ve invadido, sino fragmentado y sus fuentes de alimento comprometidas, además da pie a que el contacto humano-animal no humano se haya vuelto una situación constante.

Chipinque, además, se encuentra ya lotificado, es decir dividido en terrenos listos para ser vendidos y desarrollados como grandes y costosas viviendas, reduciendo aún más el territorio de los osos y otras especies. Este es un problema que lleva arrastrándose por décadas no solo en Nuevo León sino en todo México, donde la naturaleza es vendida al mejor postor.
Esto por supuesto es lo que influye en la enorme afluencia de personas que diariamente están en el parque, poniendo a la fauna en situaciones de riesgo.

Esta problemática no ha sido atacada de manera puntual, no se han implementado adecuados programas de educación ambiental ni protocolos de seguridad para la fauna y no existen las políticas públicas ni legislaciones ambientales que garanticen los derechos y seguridad de la fauna, así como los derechos de las ANP para que estas lotificaciones y urbanización se detengan de una vez por todas y los ecosistemas sean restaurados, y es aquí donde los esfuerzos de conservación deben ser enfocados.

El espacio tan reducido con el que cuentan ya los osos, donde es imposible detener los encuentros con humanos, ocasiona la habituación e impronta de los animales silvestres, en este caso del oso negro, que son proveídos de alimento fácil ocasionando que pierdan ese miedo al humano fundamental para su supervivencia.

La coexistencia con la fauna sigue siendo lejana en nuestra sociedad y en Chipinque debido a lo expuesto anteriormente, la poca educación ambiental, la codicia y corrupción y el poco interés de la sociedad en detener la devastación de la naturaleza. Esto obliga a pensar en soluciones quizá no ideales pero sí realistas, viables y factibles para la supervivencia de este individuo en cuestión.

Este oso, muestra un comportamiento de impronta y que lleva a cuestionar si quizá, debido a errores en la conservación y la situación de urbanización en Chipinque, no sabe procurarse su propio alimento y si ha perdido su autonomía, ya que en pasadas ocasiones que ha sido reubicado, ha vuelto a buscar el contacto humano y es muy probable que continúe haciéndolo aún cuando sea reubicado en una zona más aislada del parque Cumbres.

Sin duda esta situación no es culpa del oso, los errores en la conservación de la biodiversidad en México y en la defensa de los animales no humanos, recaen nada más y nada menos que en la sociedad humana, las comunidades expertas y autoridades.


Se debe entender que es fundamental la implementación de protocolos y programas de educación ambiental integrales, inclusivos y de fácil acceso, además de distribución masiva de estos, para cambiar el paradigma del dominio humano por encima de cualquier otro ser, y también, es fundamental la implementación de una legislación ambiental que en verdad proteja a las ANP de la urbanización, industria e invasión humana.

Sin embargo, este objetivo, el cual es ideal, está muy lejano a la realidad y requiere de trabajo arduo durante muchos años. Así que el caso tan viral de turistas buscando la foto con este oso, el peligro que el individuo corre al acercarse a posibles cazadores, traficantes de especies o sociedad intolerante con la fauna, deja como mejor opción el traslado de este al santuario de grandes carnívoros en Denver, Colorado para su rehabilitación, con la cual recuperaría su autonomía y sería puesto en libertad para seguir con su vida.

Si bien no debemos tener como opción ni el encierro en zoológicos, ni eutanasia, ni la reubicación de la fauna silvestre cada vez que exista algún conflicto humano-animal no humano, en esta caso tan particular como ya lo hemos expuesto, las medidas adecuadas para garantizar la supervivencia, bienestar y excelente calidad de vida del oso del Parque Chipinque, es su reubicación al santuario para posteriormente ser liberado.

Este caso, a su vez, deja al descubierto la clara necesidad de que en México existan Centros de Rescate, Rehabilitación y Conservación de fauna como existen en EUA, en lugar de zoológicos, ya que estos centros son los encargados de velar verdaderamente por la fauna y sus ecosistemas mientras les protegen, rescatan y reintegran. También se encargan de educar a la población y luchar por mejores y efectivas legislaciones que prioricen a los animales, así como de entrenar y capacitar a los futuros expertos y defensores de la fauna.

Quedó claro también el rechazo de la sociedad hacia los zoológicos y medidas crueles contra los animales no humanos, por lo que vemos que la educación ambiental y coexistencia si son posibles, aunque lleven su tiempo. Y para terminar, deja al descubierto la falta de opciones y criterio en la comunidad conservacionista mexicana, así como la antiespecista.

Expresamos nuestro completo desacuerdo con la decisión de la Procuraduría Federal de Protección al ambiente y activistas que interpusieron amparo, de no reubicar al oso en el santuario de EUA para posterior liberación y dejarlo en el parque Nacional Cumbres donde su vida corre peligro.

Atentamente, Tamara Blazquez Haik
Directora Educativa de Faunacción Fotógrafa Conservacionista Mexicana
Certificada en manejo, rehabilitación y conservación de fauna silvestre.

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